“Me trajo muchos recuerdos de Liverpool”, comentó durante una reciente sesión de escucha en los estudios Abbey Road.
Por: Kenneth Womack'The Boys of Dungeon Lane', el vigésimo séptimo álbum de estudio de Paul McCartney tras su salida de los Beatles, es el retrato de un artista en su ocaso, una rica colección de historias y nostalgia digna del mejor compositor vivo del mundo. 'The Boys of Dungeon Lane' se sitúa fácilmente junto a los mejores LP de McCartney del siglo XXI, especialmente 'Chaos and Creation in the Backyard' (2005) y 'McCartney III' (2020).
Al igual que en 'McCartney III', el ex Beatle toca la mayoría de los instrumentos en el nuevo álbum, una clara señal de que su virtuosismo musical se mantiene intacto. De hecho, su interpretación es tan flexible e ingeniosa como siempre. Pero, sorprendentemente, la verdadera estrella del espectáculo son las sentidas letras de McCartney. Se trata, sencillamente, de una cruda y reflexiva expresión emocional, un retrato minucioso de nuestro pasado colectivo.
Producido por Andrew Watt, cuyos créditos incluyen el magnífico álbum de The Rolling Stones de su última etapa, 'Hackney Diamonds' (2023), 'The Boys of Dungeon Lane' transporta a los oyentes a un viaje sonoro a los rincones de la infancia de McCartney en Liverpool. El primer sencillo del LP, “Days We Left Behind”, no se anda con rodeos al confrontar el implacable avance del tiempo. “Mirando hacia atrás, al blanco y al negro, recuerdos de mi pasado”, canta McCartney. “Bares llenos de humo y guitarras baratas, pero nada hecho para durar”
Las sobrias reflexiones de McCartney sobre el inmenso poder del pasado adoptan diversas formas en 'The Boys of Dungeon Lane'. “Esto me trajo muchos recuerdos de Liverpool”, comentó en una reciente sesión de escucha en los estudios Abbey Road, “pero también de todos los días que hemos dejado atrás. Todos los tenemos: la escuela, los viejos amigos”. Para McCartney, “Days We Left Behind” tiene un significado especial. Es "una de mis favoritas", admite, refiriéndose a "John, y también a George y Ringo"
Aunque gran parte del álbum tiene un tono agridulce muy apropiado, McCartney también encuentra tiempo para digresiones ingeniosas. 'The Boys of Dungeon Lane' comienza con "As You Lie There", sus entrañables recuerdos de un amor platónico de la adolescencia. "En una de las ventanas había una chica que me gustaba llamada Jasmine", explicó. "Pero no sabía cómo acercarme a ella; nunca le hablé. La gracia está en que apareció más tarde ese año y llamó a la puerta. Yo estaba indispuesto — estaba en el baño — ¡así que me la perdí!"
Si bien los recuerdos de infancia de John Lennon y George Harrison están muy presentes aquí, McCartney dedica el mismo espacio a los miembros vivos de su museo de recuerdos, incluyendo a su esposa Nancy Shevell, quien participa en “Ripples on a Pond”, y a Ringo Starr, con quien comparte un emotivo dueto, el primero en su legendaria carrera, en “Home to Us”
Sin embargo, 'The Boys of Dungeon Lane' no se limita estrictamente al pasado lejano. Para “Mountain Top”, McCartney se inspiró en su reciente actuación como cabeza de cartel en Glastonbury. Adornada con bucles de cinta y texturas coloridas, esta canción de dream pop muestra a McCartney intentando recrear el ambiente del festival con exuberancia e innovación en cada momento.
Y luego está "Lost Horizon", otra canción animada que aligera el ambiente, sin dejar de lado la importancia de la amistad y la fugacidad de nuestra existencia. Al igual que "When Winter Comes", la canción de los años 90 incluida en 'McCartney III', "Lost Horizon" es una especie de regreso al pasado: una verdadera "canción perdida" que fue redescubierta por Eddie Klein, el ingeniero de sonido de McCartney durante muchos años, y rescatada, afortunadamente, para "The Boys of Dungeon Lane"
Mientras tanto, canciones como “Down South” rebosan nostalgia por tiempos pasados; en este caso, recuerdos de un viaje a dedo con Harrison. La máquina del tiempo musical de McCartney finalmente se detiene en “Salesman Saint”, una referencia a su padre, Jim Mac, quien falleció en 1976. Músico por derecho propio, el padre de McCartney ejerció una influencia prodigiosa en la habilidad de The Beatles para abarcar una amplia gama de géneros musicales.
“Nací en 1942, en plena guerra”, explicó McCartney durante la sesión de escucha. “Era demasiado joven para comprenderlo, pero mis padres no. Mi padre era bombero, apagando incendios provocados por las bombas. Mi madre era enfermera y partera. Pero siguieron adelante, porque tenían que hacerlo. Como la gente en Ucrania, Gaza y otros lugares ahora”. Son precisamente estos momentos — en los que McCartney conecta con tanta destreza el pasado con el presente — los que hacen de “The Boys of Dungeon Lane” algo verdaderamente especial. Los amantes de la música encontrarán mucho que admirar en el último álbum de McCartney. Pero pronto descubrirán, al dejarse envolver por sus evocadoras letras, que las canciones del disco no tratan solo del pasado del ex Beatle, sino también del nuestro.
Kenneth Womack es autor de una biografía en dos volúmenes sobre la vida y obra del productor de los Beatles, George Martin, y presentador de 'Everything Fab Four', un podcast sobre los Beatles distribuido por Salon. También es autor de 'Solid State: The Story of Abbey Road and the End of the Beatles', publicado en 2019 para celebrar el aniversario 50 del álbum, 'John Lennon, 1980: The Last Days In The Life' y la biografía autorizada "Living The Beatles Legend: The Untold Story of Mal Evans' (noviembre de 2023). Womack es profesor de Literatura Inglesa y Música Popular en la Universidad de Monmouth.
[Publicado en Salon el 12 de mayo de 2026)
[Traducido y editado por Carlos E. Larriega en Mundo Beatle]

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