Por: Steven Valdano
Hace sesenta años, los Beatles acababan de terminar la grabación de su innovador álbum 'Revolver' y aceptaron a regañadientes realizar una gira limitada de verano en 1966, con fechas en Asia y Norteamérica. Más interesados en pasar tiempo experimentando en el estudio, John Lennon (junto con George Harrison, en ocasiones) planteó dentro del grupo la idea de abandonar definitivamente las giras. Esta idea rondaría la gira durante los siguientes dos meses y medio.Afortunadamente, los Beatles no sufrieron incidentes peligrosos, aunque actuaron con la misma falta de entusiasmo que habían mostrado en Alemania.
Finalmente, llevaron a la banda a la sede de la Marina filipina, donde cuarenta periodistas aguardaban para iniciar una conferencia de prensa no programada. (Pregunta: "¿Cuál es el nombre de su próxima canción?"; respuesta: "Philippine Blues"). Para cuando Brian Epstein logró reunirse con el grupo, estos ya habían sido trasladados a un yate llamado 'Marima'. Furioso por haber tenido que pagar una fianza por el equipo de la banda en el aeropuerto, Brian se negó a permitir que se tomaran más fotografías del grupo. A la mañana siguiente, los conflictos latentes estallarían.
Los Beatles no sabían que el periódico 'Manila Times' había anunciado que visitarían el Palacio Presidencial del país a las 11 de la mañana. Se trataba de un acontecimiento importante, pues el presidente Ferdinand Marcos y su esposa, Imelda, recibirían a la famosa banda. La imponente Imelda había invitado a trescientos niños, con la intención de que, tras el encuentro, los Beatles se dirigieran directamente al estadio para ofrecer su concierto.
Esto provocó que un grupo de militares enviados por el palacio se presentara en la habitación de hotel del promotor, aporreando la puerta al grito de: "Esto no es una petición. Tenemos órdenes". Cuando el promotor logró hablar con Brian, este declaró: "Vuelve y diles a los generales que no iremos". Esa misma tarde, The Beatles ofrecieron sus dos conciertos — con una amplificación deficiente — en el Rizal Memorial Football Stadium.
A la mañana siguiente, los Beatles se preparaban para volar a la India, haciendo una escala nocturna de camino a Londres. Habían hecho las maletas y esperaban el transporte terrestre hacia el aeropuerto. Mientras tanto, los periódicos matutinos gritaban: 'FUROR POR EL DESAIRE DE LOS BEATLES', y describían su negativa a aceptar la invitación como una falta de respeto hacia el presidente y el país. A las ocho de la mañana, ninguna limusina había llegado a recogerlos. Estaban solos.
El road manager, Mal Evans, logró conseguir varios taxis y, al llegar al aeropuerto, descubrieron que las escaleras mecánicas estaban apagadas. Los mozos se negaron a cargar el equipaje de los Beatles, obligándolos a abrirse paso a duras penas entre una multitud que, al parecer, miraba a la banda con hostilidad. La imagen de cuatro Beatles "irrespetuosos" huyendo del país avivó la tensión, que finalmente estalló en agresiones físicas contra los miembros del grupo, así como contra Brian Epstein, Neil Aspinall y Mal Evans.
Una vez a bordo del avión, los Beatles besaron sus asientos, felices de que todo hubiera terminado y claramente enfadados por cómo Epstein había manejado la situación. Al regresar a Londres, Brian estaba destrozado: sufría erupciones cutáneas, tenía fiebre y mostraba signos de ansiedad grave. Su médico le recomendó reposo. Poco después, se internaría en Portmeirion, en el norte de Gales, una localidad turística junto al mar.
En ausencia de Brian, comenzaron a debatirse las razones para seguir haciendo giras. Las conversaciones se tornaron más serias cuando Neil les comunicó que Brian ya estaba planeando una gira para 1967. "Para mí, se acabó", fue la postura inicial de John: "¡Digo que dejemos de hacer giras!"
John no imaginaba que ya había colocado la mina terrestre que llevaría a los Beatles a abandonar las giras para siempre.
Aquello había ocurrido en marzo, cuando Maureen Cleave, periodista del diario británico 'Evening Standard', obtuvo un acceso sin precedentes a las cuatro personas más populares del mundo y escribió un reportaje en cuatro entregas. Con John, el tema de la religión surgió en la conversación:
"El cristianismo desaparecerá. Se desvanecerá y menguará. No necesito discutir sobre eso; tengo razón y el tiempo me dará la razón. Ahora somos más populares que Jesús; no sé qué desaparecerá primero: el 'rock and roll' o el cristianismo. Jesús era bueno, pero sus discípulos eran unos tipos obtusos y vulgares. Son ellos, al tergiversar el mensaje, quienes lo arruinan para mí"
Cuando se publicaron en el Reino Unido, los comentarios apenas llamaron la atención. Posteriormente, la revista estadounidense de música pop 'Datebook' se hizo eco de ellos, apenas unas semanas antes de que los Beatles regresaran a Estados Unidos.
Las protestas ganaron impulso cuando la agencia United Press International (UPI) se hizo eco de la noticia y esta se difundió por todo Estados Unidos. Mientras se recuperaba en Portmeirion, Brian Epstein recibió un aviso de su oficina en Nueva York: "Aquí la situación se está yendo de las manos. Más les vale a los Beatles tener cuidado cuando lleguen a los estados del sur". Ya se habían recibido amenazas de muerte anónimas.
Dos semanas después, los Beatles llegaron a Chicago. John se derrumbó en privado, abrumado por el miedo y el conflicto que había generado, antes de enfrentarse a los medios en una rueda de prensa programada. Para él, la entrevista con Cleave parecía tan lejana que ya no recordaba qué había dicho exactamente. No obstante, ahora se veía obligado a dar explicaciones al respecto. En la conferencia de prensa de Chicago, le pidieron que aclarara sus declaraciones a 'Datebook'; sus palabras iniciales resonarían con ironía durante décadas:
"Si hubiera dicho que la televisión es más popular que Jesús, probablemente me habría librado del problema"
Durante el resto de la gira, que se desarrolló entre el 12 y el 29 de agosto, los Beatles tuvieron dificultades para agotar las entradas, lo que finalmente les llevó a decidir (en San Luis, el 21 de agosto) poner fin a las giras para siempre. Ya habían tenido suficiente. Aunque no hicieron públicas sus intenciones, el 29 de agosto de 1966 ofrecieron su último concierto de pago en el Candlestick Park de San Francisco. Poco después, regresarían a Inglaterra en un avión fletado de American Airlines. Una vez en el aire, George se dirigió a Tony Barrow y anunció: "Se acabó. Ya no soy un Beatle"
(Publicado en CultureSonar el 10 de septiembre de 2026)
[Traducido y editado por Carlos E. Larriega para Mundo Beatle]
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