viernes, 18 de septiembre de 2026

RESEÑA DEL LIBRO: 'STARTING OVER WITH JOHN AND YOKO - THE PHOTOGRAPHS'

Roger Farrington narra el regreso de Lennon y Yoko en agosto de 1980, acompañado por un texto del experto en los Beatles Ken Womack.

Por: Amy McGrath

La noticia pareció surgir de la nada. A finales del verano de 1980, circulaba el rumor de que una legendaria figura de la música, que se había mantenido apartada de la vida pública, regresaba a un estudio de grabación de New York tras cinco años de ausencia para crear nueva música. Por utilizar una frase que conoceríamos más tarde: estaba empezando de nuevo ('starting over')

Lo que desconocíamos — entonces y, en muchos casos, durante años — era lo que sucedió en un único día de verano: el 7 de agosto de 1980, la jornada en que John Lennon y Yoko Ono entraron en los estudios Hit Factory para emprender una nueva etapa. 'Starting Over with John and Yoko: The Photographs' no pretende narrar las sesiones posteriores, ni el álbum resultante, ni los meses venideros. El libro se centra exclusivamente en los protagonistas, documentando los breves minutos previos a que el mundo supiera lo que estaba por llegar. Puede parecer extraño articular un libro en torno a un solo día. Pero hay días que tienen más peso que otros, y aquel fue uno de ellos.

El fotógrafo Roger Farrington y el experto Kenneth Womack han colaborado en esta obra sobre lo que se consideró un regreso tentativo: un ensayo cronológico basado en las 31 imágenes de Farrington que, a lo largo de los últimos 46 años, han circulado por el mundo despojadas de su contexto original. Sin embargo, gracias a Womack — una voz autorizada en todo lo relacionado con los Beatles —, comprendemos con claridad, tal vez por primera vez, cómo un fotógrafo de Boston tuvo la extraordinaria oportunidad de capturar un acontecimiento que, en aquel momento, resultó ser tanto clandestino como trascendental para el mundo.

Womack inicia la narración con un prefacio que, en retrospectiva, resulta inquietantemente premonitorio. Al relatar la historia del guardaespaldas del presidente Abraham Lincoln —ausente en el momento en que la bala de un asesino acabó con la vida del mandatario —, establece un paralelismo con Lennon; este, en sus entrevistas, hablaba abiertamente sobre el más allá al tiempo que mostraba curiosidad por el rumbo que tomaría su nueva producción musical. Él y Ono se habían estado enviando mensajes — tanto metafóricos como literales — a través de canciones, un intercambio creativo que alcanzó su punto álgido durante la accidentada travesía en barco de Lennon hacia Bermudas en junio de 1980. Allí, al ver una flor autóctona etiquetada como "Freesia, Double Fantasy", tuvo una revelación inmediata: era una señal que debía seguir.


En cuanto al caos mediático que probablemente aguardaba a la pareja una vez que trascendiera la noticia de su regreso al estudio, Roger Farrington fue la elección sorpresa para documentar visualmente su trayectoria. En 1980, este joven de 27 años desempeñaba múltiples funciones para Jack Sugrue, propietario del teatro The Charles Playhouse en Boston. Con el tiempo, comenzó a fotografiar producciones teatrales y a las celebridades que asistían a las funciones, lo que generó una demanda de sus servicios tanto en la ciudad como fuera de ella.

Ese verano dejó el Playhouse y fundó su propia empresa, decidido a hacerse un nombre y dar a conocer su trabajo. Esto le llevó a conseguir un encargo de gran relevancia: documentar la visita de la reina Sirikit de Tailandia a Boston; sus imágenes aparecieron en periódicos locales e internacionales. Tras concluir aquella intensa agenda, se fue de vacaciones al extranjero y, a su regreso, descubrió que le esperaba una nueva oportunidad.

Charles J. Cohen, socio de Sugrue en el Playhouse, recibió una llamada desde el edificio Dakota y se desplazó para mantener una reunión discreta con Ono. Ella, gran aficionada a la numerología, aplicó esta disciplina para asegurarse de que Cohen fuera la persona adecuada; la elección se basaba en que sus habilidades de relaciones públicas y su ubicación en Boston ofrecían la distancia necesaria para mantener a raya a los cazadores de celebridades de New York. La primera tarea de Cohen consistió en difundir una historia — promovida por la perspicaz Ono y hoy ampliamente documentada — sobre las inversiones de la pareja y la venta de vacas de raza Holstein. Para Farrington, el tortuoso proceso — marcado por la incertidumbre de si el proyecto se llevaría a cabo o no — resultó frustrante, situación agravada por los comentarios contradictorios de Cohen al respecto. No obstante, la estratagema de Holstein cumplió su cometido y logró despertar el interés del público por cualquier cosa relacionada con Lennon.

                                  Fanzine 'Strawberry Fields Forever' No. 37, verano de 1980.

Al poco tiempo, Farrington recibió una petición desconcertante que le costaba creer: a instancias de Ono, debía hacer copias de unas imágenes cuestionables — fotos borrosas de ella, Lennon y su hijo Sean, desnudos y tomados de la mano —. Como era de esperar, al fotógrafo le inquietaba saber si aquel encargo llegaría realmente a materializarse tras tantas conversaciones en clave y de ida y vuelta. Resultaba evidente que Ono llevaba las riendas para proteger la reputación y la imagen visual de Lennon, pues quería controlar totalmente su exposición mediática. Sin embargo, el estudio de la carta astral y la prohibición de difundir nada antes de la sesión ponían a prueba tanto el criterio profesional como la paciencia de Farrington. Cuando por fin recibió luz verde, su cometido resultó ser, a la vez, sencillo y ambiguo: lo único que Cohen y Ono esperaban de él era una buena toma. Fuera lo que fuese aquello.

Farrington se preparó a fondo, planteando el evento como si fuera una sesión de fotos de boda. Una vez iniciada, la situación se volvió incontrolable; podía pasar cualquier cosa y, si no cumplía, se jugaba el puesto. Se dio cuenta de ello al llegar al edificio Dakota la mañana del 7 de agosto. Ono le preguntó si estaba listo para una sesión de dos días. Farrington respondió que se trataba de un trabajo puntual, mientras maldecía para sus adentros pensando que Cohen tal vez le había tomado el pelo. Ono, con los nervios a flor de piel, añadió tensión al ambiente, mientras que Lennon se mostraba considerablemente relajado. También fue testigo de otra interacción curiosa cuando Paul Goresh — fotógrafo aficionado y conocido superfan de Lennon — logró captar una imagen de Farrington mientras este fotografiaba a la pareja en la acera frente al Dakota; un momento que ambos recordarían muchas décadas después.

                     John y Yoko en la limusina, 7/08/1980. Foto: Roger Farrington/Rutgers University Press

Womack describe la llegada de ambos a los estudios Hit Factory — un lugar de aspecto anodino — como un momento carente de formalidades, aunque destaca el contraste entre la aprensión y ansiedad de Ono y la energía desenfrenada y vitalista de Lennon. Ella se mostraba rígida y se limitaba a cumplir el trámite; él estaba totalmente centrado en el aspecto creativo. Ningún momento fue más significativo que aquel en que Farrington abandonó la zona de la consola de grabación y entró en el estudio para ver y escuchar al ex-Beatle tocando la guitarra experimental Sardonyx. Farrington fotografió al músico con aquel instrumento de aspecto alienígena — del que apenas se fabricaron unas dos docenas de unidades en aquella época — y recordó: "Los sonidos insólitos que aquel instrumento de apariencia singular producía bajo los famosos dedos de Lennon no se parecían a nada que hubiera escuchado jamás en el ámbito musical". Afortunadamente, Farrington vio cómo tanto Lennon como Ono empezaban a relajarse y a seguir sus indicaciones cuando era necesario; al finalizar la sesión — que se realizó con un solo carrete de película, dado que se agotaba el plazo y él debía regresar urgentemente a Boston —, se despidió con un gesto y, para su sorpresa, recibió una sonrisa de aprobación de Ono.

                            John y Yoko llegando a The Hit Factory, 7/08/1980. Foto: Roger Farrington

Farrington hizo revelar las fotos con urgencia — algo muy inusual, aunque comprensible dado el tema — y se las envió a Ono por mensajero. Tras una espera angustiosa de una semana, por fin vio los frutos de su trabajo. Cohen difundió un llamativo comunicado de prensa a las agencias informativas con la única imagen autorizada — la de Lennon y Ono bajo el desgastado toldo de Hit Factory —, lo que se tradujo en un éxito rotundo. Sin embargo, el fotógrafo quedó desolado al enterarse de que Lennon iba a cortarse su melena — poco moderna — para adoptar un estilo más "chic" propio de los años 80, lo que haría que sus fotos parecieran anticuadas de inmediato. Entonces llegó un momento de revelación fulminante: él era el único propietario legal de todas y cada una de esas 31 imágenes. Cuando la revista Rolling Stone se interesó por el material, él se encontró en condiciones de cambiar su estatus profesional, y una fotografía de Lennon tocando su guitarra Sardonyx, con Ono sentada a su lado, acabó publicándose en la sección 'Random Notes' de la edición del 18 de septiembre.

 Mientras tanto, la actitud crónica de superioridad moral de Cohen irritaba a Farrington debido a la distribución — técnicamente ilegal — de sus otras imágenes. Paradójicamente, el resultado de tanta exageración fue la atención que atrajo, concretamente la de David Geffen (quien fichó a los Lennon para su nuevo sello discográfico) y la de un artículo de portada en la revista 'Esquire' (publicado el 1 de noviembre y escrito por Laurence Shames) que — haciendo un juego de palabras — exprimió al máximo la historia de la vaca Holstein. Finalmente, el álbum 'Double Fantasy' salió a la venta el 17 de noviembre. Animado por este lanzamiento, Cohen siguió moviendo la maquinaria de relaciones públicas para otros fotógrafos y viejos amigos que lograron hacerse un hueco en la agenda de los Lennon, desde después de Acción de Gracias hasta bien entrado el periodo navideño.

Entonces, todo cambió.

Cuando se difundió la noticia de la muerte de Lennon, Farrington quedó desolado. Enfrentado a un Cohen impetuoso que seguía alardeando de unos derechos imaginarios sobre las fotos del 7 de agosto, Farrington buscó asesoría legal y se reunió con el editor de turno de la oficina de UPI en Boston. Allí, en la madrugada del 9 de diciembre, vio cómo tres de sus fotografías se transmitían por cable a un mundo sumido en el duelo. Por su parte, Paul Goresh había tomado dos fotos del músico que aún no habían sido reveladas y permanecían en su cámara Minolta XG1; una de ellas mostraba a Lennon autografiando el álbum que le había ofrecido su asesino. Esa icónica imagen fue adquirida y publicada por el 'New York Daily News'. Más tarde, una instantánea espontánea que Goresh había tomado de los Lennon saliendo del edificio Dakota el 7 de agosto — mientras Farrington capturaba sus propias imágenes — fue aprobada por Yoko Ono como portada del sencillo "Watching The Wheels"


Cohen siguió siendo un dolor de cabeza para Farrington durante varios años. Womack detalla las incesantes batallas legales y la retórica difamatoria desatadas por el publicista, alimentadas por su estrecha relación con Norma Nathan, la vehemente columnista de crónica social del 'Boston Herald'. No obstante, la reputación de Farrington acabó siendo restaurada y reconocida gracias a décadas de trabajo excepcional. Finalmente, la resolución le fue favorable: en 1983, Yoko Ono autorizó oficialmente que él fuera el propietario de las imágenes del 7 de agosto, lo que permitió a Farrington registrar los derechos de autor en la Biblioteca del Congreso en 1985.

Epílogo

Charles J. Cohen falleció en 2017 a los 79 años.

Paul Goresh murió en 2018. Womack escribió sobre los encuentros de Goresh con Lennon en un artículo de CultureSonar de 2021.

(Publicado en Write Hear Pop Culture en Sustack el 7 de septiembre de 2026)

[Traducido y editado por Carlos E. Larriega para Mundo Beatle]

No hay comentarios:

Publicar un comentario