Por: Sam Gaillard
“Flying” no suena como una típica canción de los Beatles, y sin embargo hay algo inconfundiblemente Beatles en su atmósfera onírica y su ritmo irresistible. Me recuerda lo compenetrados que estaban estos cuatro músicos como banda. Sabían escucharse entre ellos y sabían darle a una canción exactamente lo que necesitaba.
Lo que realmente me atrapa cada vez es la batería de Ringo Starr.
Hay un maravilloso pequeño break de batería justo antes de que el Mellotron alce el vuelo. Interrumpe el groove suave e hipnótico con unos toques perfectamente colocados en la caja. Siempre he imaginado ese momento como una transmisión de la torre de control anunciando: “Tienen autorización para despegar”
Es sutil, gentil y bellamente sincronizado. Ringo no abruma el momento. Simplemente le da a la música un pequeño empujón, y de repente estamos volando.
Luego viene otro break de batería, justo antes de que entren esas gloriosas voces sin palabras. Imagino otra transmisión desde la cabina anunciando: “Vamos a ascender aún más alto”. La forma de tocar de Ringo es firme, segura y maravillosamente precisa. Esos pocos golpes ayudan a llevar la canción a otra dimensión mientras las voces hacen eco de la melodía del Mellotron.
Me encantan absolutamente estos momentos. Son pequeños detalles en una grabación que dura poco más de dos minutos, y sin embargo revelan tanto sobre los instintos musicales de Ringo. Su batería nunca se trata de lucirse. Se trata de escuchar, sentir el groove y saber exactamente cuándo hacerse sentir.
Esa es parte del genio de Ringo. Entendíya que servir a la canción importaba más que llenar cada espacio disponible con otro golpe de batería.
Cada vez que escucho “Flying”, me encuentro esperando esos pequeños breaks de batería. Nunca fallan en sacarme una sonrisa. La forma de tocar de Ringo me recuerda que a veces los momentos musicales más pequeños pueden dejar la impresión más grande.
Qué baterista. Qué banda. Qué maravillosa cancioncita de los Beatles.
(Publicado en Leadership Liner Notes el 16 de octubre de 2026)
[Traducido y editado por Carlos E. Larriega para Mundo Beatle]

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