lunes, 30 de marzo de 2026

RESEÑA DE 'McCARTNEY: LA BÚSQUEDA DEL BAJO PERDIDO' - UNA ENTRAÑABLE HISTORIA SOBRE CÓMO FINALMENTE SE ENCONTRÓ EL BAJO HOFNER DE MACCA

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Una tenaz labor de investigación localizó el instrumento que había desaparecido hace más de 50 años, pero la verdadera historia detrás de su robo añade un toque de tristeza.


Por: Peter Bradshaw

A veces parece que no pasa una semana sin que se estrene un documental sobre Paul McCartney que contribuya a forjar su legado. El más reciente es esta fascinante historia sobre el bajo Höfner de 1961, el inconfundible instrumento con forma de violín que, siendo adolescente, compró en Hamburgo en 1961 por el equivalente a 30 libras esterlinas, y que se convirtió en parte de la iconografía de los Beatles. Tras la disolución de la banda, el instrumento desapareció y finalmente fue recuperado en 2024, después de más de 50 años, gracias a una tenaz labor de investigación iniciada por Nick Wass, un empleado de Höfner, en la que participó un trabajador del servicio de ambulancias llamado Steve Glenister, quien respondió a las llamadas de Wass para obtener información, pero se mostró extrañamente reacio a revelar cuánto sabía.

Es una historia agradable con un final feliz, pero, curiosamente, la película no logra transmitir la tristeza, e incluso la vergüenza, que se revelan en el desenlace. El robo cometido por personas necesitadas, para quienes el hurto oportunista es un instinto de supervivencia, y cuyos hijos adultos, una generación después, quizás no quieran pensar en lo que hicieron sus padres, son ideas profundas y sombrías con implicaciones igualmente sombrías que no encajan del todo con el tono optimista del documental.


Resulta desconcertante, quizás, que el bajo Höfner no fuera único. McCartney compró un segundo un par de años después del primero: el "bajo del 63", distinto del "bajo del 61". Igualmente desconcertante para Wass, quien lideraba la campaña para encontrar el instrumento perdido, fue que no fue hasta que su llamamiento estuvo en marcha que McCartney recordó cuándo y dónde había sido robado el original del 61: de la parte trasera de una furgoneta de los técnicos de Wings aparcada en Ladbroke Grove, al oeste de Londres, a principios de los años 70, durante una gira de Wings. Y el por qué si asociaba ese bajo con los Beatles, ni siquiera le preocupó demasiado en aquel momento. "Tengo otro"

En aquellos días, Ladbroke Grove era un barrio contracultural bastante animado, un lugar de anarquistas, traficantes de drogas y gente explotada por caseros sin escrúpulos. La sombra de la sospecha recayó sobre la banda Hawkwind, que vivía muy cerca de donde estaba aparcada la furgoneta, y sobre su turbio técnico de sonido, vendedor y teclista, Michael “DikMik” Davies, fallecido en 2017.

Si Hawkwind hubiera sido responsable de este hurto de la cultura pop, habría sido divertidísimo; pero el verdadero culpable era mucho menos rockero, y al darse cuenta de que un objeto así jamás podría venderse, acabó regalándoselo al dueño de un pub, y de ahí acabó en Hastings. La historia personal detrás del robo — la historia real, de hecho — es más triste, más banal y más dolorosa de lo que la película llega a mostrar. En cuanto a McCartney, admite con indulgencia que robar cosas casi por diversión es algo que él y sus amigos podrían haber hecho en su juventud. Es una anécdota curiosa

'McCartney: The Hunt for the Lost Bass' (McCartney: La Búsqueda del Bajo Perdido) se presentará en los cines británicos los días 2 y 4 de abri,, y en BBC Two y iPlayer el 11 de abril.

(Publicado en The Guardian el 30 de marzo de 2026)
[Traducido y editado por Carlos E. Larriega para Mundo Beatle]

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